domingo 25 de mayo de 2008

Una salva fatal

Si una persona sueña que se muere en una determinada situación, y por lo tanto trata de evitarla, no tenemos modo de saber si la advertencia era falsa o si la persona en cuestión había descubierto un modo de burlar al destino. Sin embargo, algunas veces, el destino nos da un aviso pero después se niega a dejarse engañar.

Una noche de julio de 1750, Robert Morris senior, padre del Robert Morris que sería el encargado de finanzas durante la revolución estadounidense, soñó que moría a causa de un cañonazo proveniente de una nave de guerra que debía visitar. El sueño lo turbó tanto que aceptó subir a bordo sólo con la condición de que no harían fuego con los cañones hasta que él estuviese de nuevo a salvo en tierra.

La visita tuvo lugar, y el capitán dio instrucciones de que no se disparara la habitual salva de saludo hasta que él no diera la señal.
Pero, mientras la barca que llevaba de vuelta a Morris estaba aún a tiro, una mosca se posó en la nariz del capitán y éste levantó distraídamente la mano para ahuyentarla. Su gesto fue interpretado como la orden de hacer fuego, y la salva se disparó. Una esquirla golpeó a Morris, hiriéndolo de muerte.
(Journal of the American Society for Psychical Research, abril de 1970).