miércoles 2 de julio de 2008

El autobús fantasma de Ladbroke Grove


Numerosos automovilistas han sido víctimas de accidentes en este cruce de calles londinense. Todos afirmaron que habían tratado de esquivar un misterioso autobús rojo que intentaba embestirlos y después había desaparecido.

Decía un conductor al oficial de policía:
En cuanto doblé la esquina, vi un autobús que se me venía encima. Llevaba todas las luces de los dos pisos encendidas, pero no alcancé a ver a ningún conductor y tampoco pasajeros. Giré bruscamente, me subí a la acera y me incrusté en la pared. El autobús ya no estaba.
El automovilista que hacía esta declaración a la policía de North Kensigton, en Londres, podía estar bebido, sufrir una alucinación o haberse dormido al volante en el momento del accidente. Pero entonces, ¿cómo se explica que centenares de otros conductores hubiesen ya declarado que un autobús fantasma, salido de la nada en la esquina entre la calle St. Mark y Cambridge Gardens, cerca de la estación de Ladbroke Grove, los había obligado a salirse de la calle? Después de un accidente mortal, el fiscal dio más importancia a la historia y así descubrió que muchas personas, algunas de ellas residentes en la zona, habían visto el espectral autobús de dos pisos.

En esa esquina se habían producido muchos accidentes, muchos de ellos mortales pero pocos por causas ordinarias. Finalmente, la junta municipal decidió enderezar la calle y los percances disminuyeron de manera notable. Desde entonces, nadie ha vuelto a ver el misterioso autobús rojo.

Frank Smyth, Ghosts and Poltergeists

Compañeros de viaje

En diciembre de 1924, dos tripulantes del superpetrolero estadounidense Watertown murieron a causa de emanaciones tóxicas mientras limpiaban las bodegas. Cuando ocurrió el accidente, el Watertown navegaba a lo largo de la costa oeste de Estados Unidos con rumbo a Panamá y los dos hombres, James Courtney y Michael Meehan, fueron sepultados en el mar el 4 de diciembre.

El 5 de diciembre, el segundo oficial refirió al capitán Keith Tracy que los rostros de Courtney y Meehan se veían flotar sobre el mar: aparecían y desaparecían, acompañando al Watertown en su ruta. Durante el resto del viaje, las caras fueron vistas por todos los miembros de la tripulación.

Durante una escala en Nueva Orleans, el capitán Tracy narró el episodio en una reunión de funcionarios de la compañía de servicios municipales, quienes sugirieron tomar fotografías del fenómeno.

Cuando el Watertown zarpó otra vez, los rostros reaparecieron y se les tomaron seis fotografías. Cinco de ellas no mostraron nada inusual, pero en una se veían claramente las dos caras. El negativo fue controlado por la agencia de investigaciones Burns para descubrir posibles adulteraciones, y las circunstancias en que se hicieron las fotos fueron certificadas por el capitán del Watertown y por el oficial de máquinas.

D. Scotto Rogo, An Experience of Phantoms